martes, 3 de marzo de 2026

TU PARROQUIA MISIONERA


 La misión: tarea permanente de nuestras parroquias

La Iglesia es misionera por naturaleza. Por eso, las Obras Misionales Pontificias nos recuerdan cada año, a través del Domund, Infancia Misionera y Vocaciones Nativas, que toda la comunidad cristiana está llamada a sostener la evangelización en el mundo entero.
Pero la misión no se limita a tres jornadas. Es una llamada constante que puede vivirse en la vida ordinaria de nuestras parroquias.
Niños y jóvenes, protagonistas
Infancia Misionera ofrece materiales y actividades para que los más pequeños crezcan con corazón universal. Revistas, propuestas de oración, campamentos y experiencias misioneras ayudan a sembrar esta sensibilidad desde la infancia.
Los jóvenes, por su parte, pueden acercarse a la misión mediante testimonios de misioneros y experiencias de verano que marcan la vida para siempre.
Oración y ofrecimiento
El Rosario Misionero —ofreciendo cada misterio por un continente— es una forma sencilla y profunda de sostener la evangelización. También los enfermos pueden unirse a la misión ofreciendo sus sufrimientos por la Iglesia extendida por el mundo.
Comunión de bienes
Las colectas misioneras permiten sostener más de mil diócesis en territorios de misión. La ayuda económica no es solo una aportación material: es un signo concreto de comunión con la Iglesia universal.
Cada parroquia puede implicarse organizando las jornadas, promoviendo la oración misionera y fomentando la colaboración económica estable.
Mantener viva la llama de la misión durante todo el año es signo de una parroquia que vive abierta, en salida y unida a la Iglesia universal.