Jóvenes de toda España se reúnen para hablar de misión ‘24/7’
“Hay futuro para las misiones, hay cantera”
Más de 100 jóvenes con inquietud misionera de diferentes diócesis españolas se han encontrado este fin de semana en el Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial para una nueva edición del Encuentro Misionero de Jóvenes, la número 22, organizada por Obras Misionales Pontificias. Ha sido un fin de semana de convivencia, testimonios y actividades dirigidas a que este centenar de jóvenes aprendan a vivir la misión las 24 horas del día y los 7 días de la semana. De ahí que el lema elegido en este 2026 haya sido ‘En misión 24/7’.

Este encuentro ha contado con la presencia de 20 diócesis, entre las que se encontraban Bilbao, Mondoñedo-Ferrol, Pamplona y Tudela, Jaén o Madrid, así como más de 30 de grupos y realidades misioneras, como Jatari, Bondhu, Matunda Familia, Combojoven o los misioneros javerianos.
La hna. Ximena Cabezas, misionera de Cristo Jesús, ha destacado en la conferencia inaugural del encuentro, cómo muchas veces los jóvenes no se atreven a dar el paso a la misión porque piensan que no están preparados, y que no son lo suficientemente santos, por lo que les ha invitado a “no esperar ser santos de vitrina para ponerse en camino”. En ese sentido, les ha animado a “atreverse a cruzar la calle, que es la primera acción misionera que podéis hacer”.
Tras este potente mensaje, los jóvenes han acudido en peregrinación a la ermita de la Virgen de Gracia, rezando el rosario misionero mientras recorrían el paseo que separa el Escorial de la pequeña ermita. Durante la homilía, el padre Rolando Ruiz, misionero javeriano, ha hablado de las dudas que los jóvenes suelen tener ante la vocación: “A veces tenemos miedo de lanzarnos, de decirle que sí al Señor. ¡No tengamos miedo de subir a la barca, confiemos!”.
Por la tarde, ha sido el turno de la película ‘Solo Javier’ -documental en torno a la figura de Javier Sartorius-, seguida de un coloquio entre el crítico de cine Juan Orellana, y el hermano del protagonista de la historia, Mauricio Sartorius. Tras varias preguntas y mensajes en el aire, una de ellas, formulada en el documental y repetida después por Mauricio, ha quedado en el aire: “Si te quedara solo una semana de vida, ¿qué es lo que harías?”.
Como conclusión del sábado, el músico católico Javier Portela ha dirigido una oración de alabanza con los más de 100 jóvenes cantando frente a Jesús en la Eucaristía. Antes de empezar, el propio Portela ha explicado a los asistentes la importancia de la oración y la alabanza para un joven misionero: “No podéis anunciar lo que no tenéis en el corazón”.
Acto seguido, el salón de actos se ha convertido en el escenario de un programa de Radio María en directo. El padre José María Calderón ha presentado el programa ‘Iglesia en Misión’ desde el encuentro, entrevistando a una gran cantidad de jóvenes misioneros, como Marta, una joven de Pamplona que aseguraba en directo que “la misión me ha removido por dentro”, y que en este fin de semana se ha empapado “del espíritu misionero que hay entre los jóvenes”. Por otro lado, Íñigo, joven de la diócesis de Bilbao, ha destacado cómo “el contraste es muy grande cuando te vas de misión. Te pasas más tiempo viendo y entendiendo que haciendo, e incluso los misioneros que llevan 10 años se siguen sorprendiendo cada día”. También en el programa, Carlos de Arteaga, responsable de jóvenes de OMP y de la App Supergesto, ha compartido que “ver a tantos jóvenes misioneros aquí reunidos da esperanza: Hay futuro para las misiones, hay cantera”.
La mañana del domingo, los jóvenes han podido ver cómo la vocación a la misión está presente en todas las vocaciones, gracias a los testimonios de Robertus Kardi, religioso, misionero javeriano de Indonesia; la laica misionera Belén Manrique; y el sacerdote Ricardo Spuch, quien ha estado durante años de misión en Argentina. Spuch ha hablado del “estilo de vida del misionero”, que es un estilo marcado por el propio Jesucristo, y ha acabado animando a los jóvenes a continuar con su tarea misionera, asegurando que “ser misionero mola”.