lunes, 19 de octubre de 2026
ENCUENTRO MISIONERO DE OCASHA
jueves, 15 de octubre de 2026
PREGÓN DEL DOMUND
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miércoles, 14 de octubre de 2026
18 DE OCTUBRE - DOMUND
Este domingo se celebra el Domingo Mundial de las Misiones, conocido en España como Domund, que cumple cien años. Gracias a lo que Obras Misionales Pontificias (OMP) recauda en el mundo, el Papa puede apoyar cada año de una forma equitativa el trabajo que los misioneros realizan en los 1.133 territorios de misión que tiene la Iglesia en África, Asía, Oceanía y ciertas zonas amazónicas de América. Dos misioneros –una religiosa con más de 50 años de experiencia en R. D. Congo y el primer misionero ad gentes de Hakuna- dan fe de que la misión no solo merece la pena, sino que merece la vida.
Desde que el Papa Pío XI instituyó la Jornada del Domund hace ahora cien años, los misioneros han contado anualmente con este apoyo para poder seguir adelante con la misión de llevar el Evangelio a los confines de la Tierra. Los datos son espectaculares. En estos cien años, el número de diócesis consideradas territorio de misión se ha cuatriplicado. El número de católicos en territorios de misión ha pasado de 9,6 millones (una población similar a Austria) a casi 347 millones: el equivalente a la población de Estados Unidos. El número de sacerdotes y religiosas en las misiones se ha multiplicado por 10. De media desde hace 100 años, en las misiones se han bautizado 9.000 nuevos católicos al día, cada día se han ordenado dos sacerdotes y cinco religiosas se han consagrado, se ha construido diariamente de media una parroquia y tres escuelas… La Jornada del Domund de este domingo es una nueva oportunidad para seguir apoyando esta ingente tarea de evangelización.
Los misioneros no están solos, sino que desde la retaguardia, todos los bautizados apoyan la misión a través del Domund. Esto es así desde que hace un siglo, el Papa Pío XI instauró esta jornada. “Queremos recordar a los cristianos que la misión no es solo una tarea de los misioneros, sino de todos, cada uno en su puesto y en su lugar”, ha explicado José María Calderón, director de Obras Misionales Pontificias, institución organizadora de este día misionero mundial. “El Domund es el recordatorio de que el envío de Cristo de hace más de dos mil años se renueva y se fortalece”.
La colaboración con las misiones puede ser personal –como los misioneros, o los más de 10.000 jóvenes que se marchan cada verano a ayudar a los misioneros-, o espiritual, a través de la oración: son múltiples las iniciativas en España: 60.000 enfermos misioneros, 314 encuentros de oración el año pasado… Pero la colaboración más conocida es la económica, que no es mera solidaridad: es la participación efectiva en la misión de la Iglesia.
En 2025, el Fondo Universal de Solidaridad de la Obra de la Propagación de la Fe (DOMUND) reunió 69.790.871€. Los españoles son muy generosos con el Domund: nuestro país es el segundo del mundo que más aporta al Fondo Universal de Solidaridad, después de Estados Unidos. En 2025 desde nuestro país se enviaron 10.698.492€ a las misiones, que ayudaron a 173 diócesis en 22 países.
¿Quién recibe las ayudas del Domund?
El dinero que el Domund recauda en todo el mundo se pone a disposición del Papa para que él lo distribuya equitativamente entre las 1.133 diócesis consideradas territorios de misión que, tras haber recibido la fe por parte de los misioneros, no tienen recursos propios para subsistir. Ocupan prácticamente todo África, Asia -excepto la mayor parte de Filipinas-, y Oceanía -excepto Australia-. En América hay 70, la mayor parte vicariatos apostólicos en la región de la cuenca del Amazonas.
Constituyen un tercio de las diócesis de la Iglesia universal, y en ellos viven dos tercios de la población mundial y se forman más de la mitad de los futuros sacerdotes del mundo. Más de la mitad de las escuelas de la Iglesia Católica, y el 26% de sus instituciones sociales- hospitales, orfanatos, residencias...- están en estos territorios de misión. Las ayudas del Domund son el sustento anual que reciben todos ellos por parte del Papa. Es como un goteo permanente, que hace posible la presencia de la Iglesia en esas zonas, y su misión.
martes, 13 de octubre de 2026
100 AÑOS DEL DOMUND. ASÍ LO VIVEN LOS MISIONEROS: EL MISIONERO JUAN CARLOS DEVESA DESDE BOLIVIA
Juan Carlos Devesa De La Cruz partió a la misión hace 30 años. Sacerdote diocesano de Burgos. Este misionero recuerda cómo en octubre de 1996 –coincidencia casi con el Domund– y tras largas horas de viaje, llegaba a El Alto para servir como misionero en esta diócesis boliviana. Como “Fidei Donum” unió su diócesis de origen, Burgos, y su diócesis de destino, El Alto, gracias a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, la conocida OCSHA, a la que pertenece.
Su llegada a Bolivia fue la conclusión de una inquietud que él mismo reconoce que no comenzó precisamente en la infancia y la juventud. Cuando llegaba el mes misionero de octubre y la preparación del Domund, recuerda, los misioneros llegaban a su colegio o a su parroquia. “Los escuchaba con agrado”, reconoce, “pero con la convicción de que esa vida no era para mí. No era cuestión de comodidad o de miedo; simplemente me percibía como un individuo débil y enfermizo que no daba la talla. Os lo cuento cuando llevo treinta años de misionero en El Alto – Bolivia”. Porque los misioneros “eran gente increíble, admirable. Los veía como personajes audaces que irradiaban alegría. Su sola presencia me transmitía entusiasmo. Misioneros de carne y hueso compartiendo con nosotros la misión vivida en tierras lejanas. Recuerdo bien a un obispo de la selva amazónica del Perú que me impresionó sobremanera”.
Su vocación misionera tuvo que esperar a que fuera sacerdote. En julio de 1994, por invitación de unas religiosas, aceptó dedicar un mes a colaborar en una campaña misionera en esta zona de Bolivia. Al año siguiente, repitió la experiencia y fue entonces cuando en él se “desencadenó la decisión de vivir como cura –padrecito- en medio de los alteños”.
Y así se pregunta: “¿Qué pudo pasar para que me diera la locura de sobrevolar el Atlántico y aterrizar a los pies de Los Andes? Se dieron las circunstancias para que me embarcara en un viaje de ‘turismo misionero’. Y aquí me esperaba el Señor del altiplano y su gente. Sin saber bien cómo, me hizo entender que este era mi lugar en el mundo y este pueblo era mi pueblo”.
“En la actualidad”, reconoce, “sigo siendo un hombre enclenque y sin figura; pero se me ha concedido desgranar buena parte de mis sesenta y tres años entre los más pequeños. Es una gracia que nunca agradeceré bastante y que comparto con los hermanos que se me han confiado. Pido al Espíritu, que suscitó el Domund hace 100 años, tome mi sacerdocio como un canto en honor de la misión ad gentes”.



